Semanario Urbe: Ambar Nudista

Cansada de las ataduras y de las pantaletas apretadas, Ambar busca elevar su conciencia asumiendo un nuevo estilo de vida: el nudismo. Por eso se lanzó a Chuspa, en la costa del estado Vargas, con un grupo de nudistas venezolanos que le enseñaron cómo es vivir siempre empelotad@.

Ambar nudista

Hoy los zapaticos me aprietan y las medias me dan calor. De verdad, hoy es uno de esos días en los que todo me molesta. Cierro los ojos y me transporto a una pradera, corro alegremente y el viento me acaricia por todas partes. Un momento. ¡Estoy desnuda, coño!

Despierto y recuerdo que el año pasado estuve sin ropa a plena luz del día en una calle de Caracas. Fue cuando formé parte del pavimento desnudo que fotografió Spencer Tunick cuando vino a Caracas.

En ese evento me habían dado un flyer con la dirección de una página de nudistas: www.nudistasvenezolanos.org. Inmediatamente entro y se abre un universo de posibilidades para mí. Ropa no incluida.

 

Alma de nudista

En el sitio web veo que organizan paseos, uno cada mes a una playa distinta. Me inscribo para participar y veo que es un requisito pasar por una entrevista que hacen los coordinadores del grupo.

Me dio confianza ser citada en un lugar público. De todos modos les dejé a todos los datos del sitio y la gente con la que me iba a reunir, en caso de que tuvieran que reclamar mis huesitos.

Finalmente en una cafetería full de gente, hablo con los coordinadores, quienes pidieron mantenerlos en anonimato. Pensé que serían unos comeflores deseosos de formar una comuna nudista amante del tofu. Equivocada.

Estos panas son gente común, de esa que ves en el metro, las camioneticas y las autopistas petrificadas por las colas. Lo que los hace diferente es que se tripean andar en pelotas por la playa con su familia. Pueden hacerlo en total paz porque tiene reglas básicas. De una me las dicen:

1. Respeto tanto para las demás personas como para el medio ambiente.

2. Prohibido tomar fotos y fornicar durante los paseos.

3. Los hombres deben ir con una mujer, pues si no se vuelve un despelote.

4. Si llevas a tus hijos, tú te haces responsable por ellos.

5. Cada uno paga sus gastos.

Me dijeron que este fin de semana irían a Chuspa, en la costa de Vargas: “nosotros vamos a playas alejadas. Lo que suele pasar es que las lanchas se acercan con gente, pero cuando se dan cuenta de que todos estamos desnudos, se van”.

Me dio buena espina, porque me citaron en un sitio público y porque uno de los 2 hombres que me entrevistaron es el webmaster de la página y había averiguado que yo era redactora de urbe. Por eso pensé que intentarlo no estaría mal y me anoté para el paseo.

 

Welcome to Chuspa

El sábado a las 6 de la mañana estaba camino a Chuspa con un pana, le dije que íbamos para la playa y aceptó. Luego de 3 horas de camino, subidas, bajadas, curvas, ríos y pueblos desconocidos, llegamos a la posada.

Justo en la puerta, antes de entrar, fue que le expliqué que iríamos a la playa con grupo nudista.

Creo que se molestó. Sus ojos estaban inyectados de sangre, las venas en la frente le iban a explotar y apretando la mandíbula, entre dientes, me dijo algo como “&@#/ yo no voy @%&, maldita sea”.

Él se quedó en la posada y yo fui a reunirme con los nudistas al embarcadero del pueblo.

Hasta aquí, todo normal. Gente vestida cargando cavas y sombrillas. Éramos 27 adultos entre 22 y 40 años, aproximadamente, además había 5 niñ@s de unos 4 años.

Montados en la lancha nos despedimos de la costa y nos adentramos al mar azul.

 

ambar urbe nudista

 

Oh, ¡¡ mis ojos !!

Al bajarnos de la lancha cada uno buscó su pedacito de arena para acomodarse.

La playa se llama Banquito, es pequeña, el agua es burda de fría y la arena es súper gruesa.

Termino de mirar el lugar y cuando volteo, a mi lado veo a un señor abriendo una cava con el chorizo guindando. ¡Arg! Nadie me avisó. Es fuerte si no estás preparado.

Al cabo de unos 10 minutos tod@s estaban sin ropa, nadie me dio una señal, coño.

Me calmé y mi corazón empezó a funcionar de nuevo.

Veo corriendo por la orilla a 3 niñitos, mientras sus padres los observan a través de sus lentes de sol. Uno de ellos tenía una bermudita puesta y al ver a sus panas cómo nacieron, el pelao se la quitó solito y siguió echando vaina. Eso fue revelador.

Si esos chamines se quitaron la ropa y lo asumen con tanta naturalidad, pues yo también puedo. Después de todo, la pena y el pudor es algo que aprendemos.

Agarré mi pote de protector solar y me escondí entre unos arbustos, respiré profundo y mis pantaletas cuello de tortuga quedaron en la arena. Me unté las nalgas con la crema y salí corriendo al agua para darme un chapuzón.

Bañarse desnud@ es rico, sientes el agüita fresca en todo el cuerpo. Veo ahora que el traje de baño es inútil, igual te da frío, te mojas, no te protege demasiado y el bronceado no queda uniforme. Nadar sin ropa es mejor.

Superado el capítulo de la ropa, procedo a salir del agua, pero las olas son tan fuertes que me tumbaron y me arrastraron por la orilla. Ok, estar desnuda es sabroso, pero ese poco de piedras me lijaron la epidermis.

 

Lost

Todo el día transcurrió sin orgías entre los árboles ni hombres sudorosos frotándose las barrigas.

Me imaginé cómo sería una versión nudista criolla de Lost y llegué a la conclusión de que sería un programa divertido, yo prendería la TV cada semana para ver a quién le picó un bachaco esta vez y dónde.

Luego del furor de los primeros minutos en los que estás desnud@, ya no piensas tanto en eso. Se cumple la añejada fantasía de que todos alrededor estén sin ropa y te das cuenta de que no es la gran vaina.

Dejas de ser tan crític@ con tu cuerpo y el de los demás, es decir, se te quita la fijación por los tamaños y formas de las tetas, los penes y los culos.

Sorprendentemente, si estás vestid@ es que te sientes extraño, supongo que tiene que ver con eso de la identificación con el grupo.

¿Qué se puede hacer en una playa nudista? Pues, jugar voleibol desnud@, hacer parrilla desnud@ (¡cuidado!), tomar frías desnud@ y jugar ping pong, ¡también desnud@!

Los hombres hablan del trabajo mientras beben bloodymary y sus penes peludos están libres tomando un poco de aire. Mientras, las mujeres hablan de la oficina, de los niños y de la escuela, sentaditas a la orilla de la playa bronceándose los pezones.

Después de una última remojada de batatas en agua salada, nos tocó vestirnos y justo a las 4 de la tarde, la lancha nos pasó buscando.

 

¡Chinito!

Luego de llegar a la posada y contarle a mi pana que se trataba de un día de playa tranquilo, sólo que sin ropa, se armó de valor y se vino conmigo al paseo del domingo.

Esta vez fuimos a Monomanso, esta playa es tan bonita que dan ganas de llorar. La arena es finita y las olas no son asesinas. Parece el set de La Laguna Azul.

Igual que el sábado, cada quien armó su tarantín y en un pestañear todos estaban desnudos. Mi acompañante se hizo el loco y se fue a caminar.

Esta vez me costó mucho menos desvestirme, de hecho, me quedé con el grupo y pude quitarme la ropa allí. Otra prueba superada en mi vida, siéntete orgullosa, mami.

Desde el agua veía a mi amigo escondido entre las matas, como con miedo de que lo fueran a sodomizar.

Mirando a los lados, como con temor de ser visto, se quitó la franela. Agarró coraje y se quitó el short. Unos minutos después, como para no perder el impulso, se quitó el interior a toda velocidad y comenzó a dar brinquitos en la orilla dándole vueltas en el aire al interior, como prueba de su victoria empelotada.

Debo decir que nuestra amistad ha llegado a un nuevo nivel. Hemos visto nuestras miserias, literalmente hablando, no tenemos nada que esconder.

 

Soy Nudista

Camino a Caracas unas palabras dichas por uno de los nudistas aún retumba en mi cabeza: “todos llevamos un nudista por dentro”. Es que todos somos nudistas, porque bajo la ropa está nuestro cuerpecito desnudo.

Así que levanto mi puño en señal amenazadora y digo la verdad de mi vida: soy nudista. Es por eso que ahora hago todas mis actividades desnuda. De hecho, terminé de redactar esto empelotada.

 

Nudistas Venezolanos

El grupo de www.nudistasvenezolanos.org tiene como objetivo dar a conocer esta actividad y crear la costumbre en nuestro país para así impulsar la creación legal de playas nudistas, hasta ahora inexistentes, así como un marco legal que ampare al nudismo y entonces permita que los grupos sean considerados asociaciones. Unas 5.000 personas visitan cada mes la página y aproximadamente 1.000 están registradas, pero sólo unas 100 participan en sus actividades. Suelen visitar la Laguna de Tacarigua, playa El Diario en Choroní, además de algunas en Margarita.

Lista de Ambar nudista

 

Ámbar Rengel / ambar@planetaurbe.com

Fotos: Miguel Gutierrez / miguel@planetaurbe.com

 Tomado del Semanario Urbe publicado el 22 de Marzo de 2007.

 

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